Se reflexiona sobre la diferencia entre perder contra un rival como Egipto y otros equipos como Uruguay o España, destacando que una derrota ante un equipo considerado menos fuerte generaría una carga emocional y social mucho mayor.
Se compara la reacción ante una posible derrota con Egipto, señalando que no habría "egipcios que te carguen" en la vida cotidiana, a diferencia de lo que sucedería con otras selecciones. Se enfatiza el alivio de no haber perdido contra ellos.