Los festejos por la victoria de la selección argentina se vieron empañados por incidentes y actos de violencia en diversas ciudades del país.
En Buenos Aires, específicamente en el Obelisco, se registraron enfrentamientos entre manifestantes y la policía, resultando en siete policías heridos, uno de ellos con fractura de tabique nasal y otro con fractura de brazo. Hubo 21 detenidos por disturbios y robos.
Los incidentes también se extendieron a otras ciudades como Córdoba, Mar del Plata, Rafaela y Tucumán, donde se reportaron robos, destrozos de mobiliario urbano y enfrentamientos con la policía.
Se destaca que la mayoría de los ciudadanos celebraron pacíficamente, pero un grupo de delincuentes aprovechó la situación para generar desmanes y cometer actos ilícitos.