Los festejos por el pase de Argentina a cuartos de final del Mundial se vieron empañados por incidentes en el Obelisco, donde se produjeron disturbios y enfrentamientos con la policía.
A pesar de la tensión vivida durante el partido, especialmente al ir perdiendo 2-0, el equipo argentino logró revertir el resultado y avanzar. Sin embargo, la celebración popular derivó en actos de violencia y vandalismo.
Surgieron polémicas en redes sociales, con acusaciones de que el partido contra Egipto habría sido arreglado a favor de Argentina y Messi, lo que generó un debate futbolístico y geopolítico.
El cronista relató la angustia de ir perdiendo 2-0 y la posterior remontada, pero el foco principal se desplazó hacia los incidentes en el Obelisco, donde la policía intervino para intentar controlar la situación.