El gobierno paraguayo se desvinculó de las declaraciones racistas de la senadora Celeste Amarilla contra Kylian Mbappé, buscando distanciarse del escándalo internacional.
A pesar del repudio generalizado y las declaraciones de Macron, Amarilla se mantiene firme en su postura, llegando a acusar a Mbappé de "violencia de género".
Se destaca la ausencia de una legislación sólida en Paraguay para abordar casos de discriminación, a diferencia de Brasil, que cuenta con leyes más estrictas.