Se analizó el impacto del actual gobierno de derecha en el sector cultural argentino, calificándolo como un sector "maltratado".
Se expresó la visión de que las instituciones culturales y las universidades son vistas por este gobierno como "centros de adoctrinamiento de la izquierda o del populismo".
Se destacó la importancia de mantener la financiación de entidades como el Instituto Nacional del Teatro y el Instituto de Cine, argumentando que la cultura es fundamental para la identidad de un país y su imagen internacional, a diferencia de las políticas económicas del gobierno actual que se describieron como "crueles" y que obligan a "sacrificios".