La emergencia humanitaria en Venezuela se agrava tras los terremotos, con decenas de miles de damnificados sin hogar y viviendo en la calle. Miles de personas duermen en tiendas de campaña en campamentos organizados y parques públicos, enfrentando problemas para suplir necesidades básicas como comida, agua, medicinas y servicios médicos.
Las labores de rescate han sido abandonadas en algunas zonas, con maquinaria pesada retirando escombros. En otras áreas, familiares y socorristas continúan buscando entre los escombros, con la esperanza de encontrar personas con vida. La situación en La Guaira, uno de los estados más afectados, es crítica, con ruinas abandonadas y acordonadas.