Se describe el peculiar festejo del equipo de Noruega, que consiste en simular un remo, liderado por su capitán Odegaard y ejecutado por Haaland. Este gesto se ha convertido en un símbolo del equipo durante el Mundial.
Se menciona que el festejo, inicialmente realizado por los aficionados, fue adoptado por el plantel, consolidándose como un momento mítico y característico de su participación. Se destaca la camaradería entre los jugadores, como cuando Odegaard cedió a Haaland el protagonismo en el festejo de los goles.