El gol de Cuti Romero fue crucial para romper la monotonía del partido y levantar a la selección argentina, que se encontraba en desventaja ante Egipto.
Argentina perdía 0-2 y el equipo mostraba signos de agotamiento y falta de reacción, con un juego basado en pelotazos sin un delantero claro. El gol de Romero, seguido por los de Messi y Enzo Fernández, significó un quiebre y desató la euforia.
Se considera que este gol fue el más importante porque revitalizó al equipo, permitiéndole ir a buscar el empate y luego la victoria. El partido se describe como una "muerte anunciada" hasta ese momento, destacando la importancia de la levantada anímica y futbolística.