Se profundiza en el impacto del fútbol en la salud cardiovascular, citando estadísticas alarmantes. La eliminación de Inglaterra del Mundial de 1998 provocó un aumento del 30% en infartos en todo el país.
Durante el partido entre Alemania y Argentina en el Mundial 2006, donde Ayala (mencionado también como Yala) anotó, los infartos en Múnich se triplicaron.
El penal fallado por el Loco Abreu contra Ghana en 2010 generó tal estrés en una espectadora que terminó internada. Se enfatiza la necesidad de que los espectadores, especialmente aquellos con condiciones médicas, se mantengan tranquilos y continúen con sus tratamientos.
Se menciona que en partidos cruciales como el de Argentina contra Inglaterra en 1998, donde Beckham falló un penal atajado por Roa, el sufrimiento del hincha puede ser extremo.