La dura postura de Tel Aviv se conoció horas después de que Donald Trump confirmara en Ankara que su administración evalúa seriamente levantar las sanciones vigentes e incorporar nuevamente a Turquía al programa militar de defensa conjunta.
El líder turco busca capitalizar la cumbre de la OTAN y su sintonía con Trump para destrabar la entrega de los aviones F-35, generando una fuerte pulseada geopolítica en el Congreso de los Estados Unidos.