Se observa un desorden en el juego de Argentina, que a pesar de la presión y el esfuerzo, no logra concretar las oportunidades. Hay una sensación de falta de estrategia clara y se discute la necesidad de jugar más por las bandas.
Se mencionan posibles cambios tácticos, como la inclusión de Nico González o Simeón para buscar un juego más directo y romper la defensa egipcia. La entrada de Lautaro Martínez también es considerada para revitalizar el ataque.