La entrevistada relata cómo descubrió su pasión por trabajar la madera durante la pandemia, transformando su tiempo libre en una oportunidad para crear muebles y objetos decorativos.
Lo que comenzó como un hobby se convirtió en una forma de propósito y terapia, permitiéndole embellecer su hogar y el de sus hijos con creaciones propias. Destaca que no se necesitan herramientas sofisticadas para iniciar, sino ganas y un taladro a batería.
La experiencia de hacer sus propios muebles le brindó una sensación de logro y bienestar, animándola a compartir su proceso y motivar a otros a explorar su creatividad. Menciona que este camino le permitió entrar en un "estado de flow", encontrando satisfacción personal en el proceso de diseño y construcción.