Se destaca la labor del embajador de Noruega en Buenos Aires, Carlos Sánchez, y su carisma, comparándolo con el actor Francella.
Se menciona la recepción en la embajada de Noruega, calificándola de "open mind", y se compara con otras embajadas como la de Canadá y Japón.
Se comenta la iniciativa de hacer "cosas argentinas" en las embajadas europeas y se resalta el carisma del embajador, sugiriendo que podría mejorar su desenvoltura con el tiempo.