Se exploran las cábalas y rituales de los familiares de los jugadores de la Selección Argentina. Se menciona la comunicación con Antonela Roccuzzo y la participación de Nacho, el ahijado del periodista, en la consecución de entradas y pasajes para el Mundial.
La búsqueda de entradas y alojamiento para los próximos partidos se presenta como un desafío, con anécdotas sobre la logística y la voluntad de hacer lo que sea necesario para apoyar a los jugadores, incluso "prostituirse" metafóricamente para conseguir entradas.