Un grupo de amigos de San Juan, Mendoza, Santiago y otras ciudades relata su extensa y aventurada travesía hasta Atlanta para presenciar el partido de la selección argentina. Tras cancelar sus vuelos, alquilaron un auto y manejaron 12 horas para llegar a tiempo.
Consiguieron entradas a último momento por un valor de 1.100 dólares cada una, lo que consideran una fortuna pero un precio justificado para vivir la experiencia. A pesar de los inconvenientes, la alegría por estar presentes en el estadio es inmensa.