Una intensa aurora boreal iluminó el cielo de Rollinsford, New Hampshire, Estados Unidos, durante la madrugada del 4 de julio, coincidiendo con los pronósticos de elevada actividad geomagnética.
El fenómeno natural, descrito como un espectáculo de cortinas de luces de colores, se extendió sobre el horizonte nocturno y fue una forma inmejorable de comenzar las celebraciones por los 250 años de la independencia estadounidense.