El país se paraliza ante el inminente partido de Argentina, generando un clima de expectativa y modificaciones en la rutina diaria.
Se reportan casos de personas que reprogramaron turnos médicos y no llevaron a sus hijos al colegio, evidenciando el impacto del evento deportivo en la sociedad.
Existe una "bola" que circula entre los locales: aquellos que no cierren y liberen a sus empleados esta tarde podrían sufrir pérdidas en sus ventas.