Se debate sobre el nivel de la selección argentina, sugiriendo que podría estar un "cambio más abajo" en comparación con otros equipos. Se reconoce la dificultad inherente al Mundial y la presión por ganar.
Se cuestiona si los resultados contundentes (3-0, 4-0 en 20 minutos) son representativos de la dinámica de los mundiales actuales, especialmente cuando un equipo juega con la presión de ser campeón del mundo y debe protagonizar los partidos.