Se describe la previa del partido de Argentina con imágenes del río de la Plata y el cielo celeste y blanco, generando emoción y expectativa.
Se recuerda la dificultad del Mundial, comparándolo con la edición de 1986 por la cantidad de figuras presentes, y se expresa el deseo de que Argentina repita el resultado de ese año.
Se analiza el partido contra Cabo Verde, reconociendo que Argentina tuvo una mala tarde y pudo haber perdido, pero resaltando que no lo hizo, a diferencia de Uruguay que quedó eliminado por no poder ganarle a ese mismo rival.
Se transmite confianza en el plantel y cuerpo técnico de Argentina, a pesar de la necesidad de ajustar algunas formas, para seguir soñando con el campeonato.