Se analiza el comportamiento del monoplaza Alpine en la Fórmula 1, específicamente en lo referente a la tracción y la entrega de potencia del motor eléctrico. Se explica cómo la programación del motor eléctrico, a diferencia de uno de combustión, puede generar inestabilidades al acelerar, especialmente en curvas.
Se observa que el Alpine ha mostrado fallas e inestabilidades en la tracción, tanto en clasificación como en carrera. Esto se atribuye a la complejidad de la gestión de potencia eléctrica en diferentes ángulos de volante y revoluciones del motor.
Se menciona que Franco Colapinto ha experimentado estas dificultades, lo que podría haber afectado su rendimiento en ciertas instancias, a pesar de su habilidad para adaptarse y superar obstáculos.