Se denuncia el racismo en Argentina, mencionando el caso de la vicegobernadora de Mendoza, Ebe Casado, quien habría realizado comentarios racistas similares a los de la senadora paraguaya. Se califica a Casado como una "racista miserable" y se expresa vergüenza por sus declaraciones.
Se critica la falta de reacción del gobernador de Mendoza ante estos hechos, contrastando con la respuesta del presidente de Paraguay. Se afirma que el racismo en Argentina es un "asco" y que el presidente Milei, según algunos, fomenta esta actitud.
Se hace una reflexión sobre las manifestaciones racistas desde el otro mundial, cuando se cuestionaba la presencia de descendientes africanos en equipos europeos, calificando la situación de "locura total".