Las cifras oficiales del gobierno venezolano sobre las víctimas del terremoto son consideradas subestimadas por algunos observadores. Según datos gubernamentales, se reportan 3.535 muertos y 16.740 heridos, mientras que las versiones sobre desaparecidos varían enormemente.
Un aspecto llamativo es la aparente falta de pedidos de ayuda internacional por parte de Venezuela, a pesar de la magnitud de la catástrofe y la saturación del sistema de salud. El gobierno insiste en que tienen suficientes recursos para atender la emergencia.
La percepción general es que las cifras oficiales no reflejan la verdadera dimensión de la tragedia, y existe escepticismo sobre la transparencia y el manejo de la situación por parte del gobierno venezolano.