La situación en Venezuela es dramática tras las inundaciones, con un nivel de destrucción equiparable a una zona de guerra. La magnitud del daño es difícil de dimensionar, afectando a cientos de edificios que colapsaron.
Los sobrevivientes se encuentran en estado de shock, habiendo perdido no solo a seres queridos sino también el patrimonio de toda una vida. Improvisan refugios en playas y otros lugares mientras esperan respuestas sobre el futuro de sus hogares.
Surgen tres focos de preocupación: una posible crisis sanitaria debido a la ruptura de redes cloacales y de agua, la inseguridad en la noche ante saqueos, y la crisis habitacional que genera incertidumbre sobre el futuro de las comunidades y los trabajos.
"Venezuela está de luto", concluyó la corresponsal, destacando la enorme preocupación por las derivaciones de esta catástrofe.