Una intensa tormenta de arena azotó la playa de Coney Island en Nueva York, generando pánico entre los presentes y reduciendo la visibilidad a cero.
Los fuertes vientos, que superaban los 100 kilómetros por hora, sorprendieron a la gente, provocando que salieran corriendo desesperadamente.
A pesar del caos, no se reportaron heridos ni muertes, solo el susto de los turistas y locales en esta concurrida zona.
Este fenómeno meteorológico se suma a otros eventos extremos y se relaciona con el cambio climático global.