Venezuela enfrenta una devastadora crisis humanitaria tras un terremoto de 7.2 grados, seguido de otro de 7.5. Las cifras oficiales hablan de casi 2.000 muertos, más de 10.000 heridos y miles de personas sin hogar. La ONU estima que los desaparecidos podrían ascender a 50.000 y calcula que hasta 7 millones de personas podrían ser damnificadas.
El puerto de La Guaira funciona como morgue temporal, con cientos de ataúdes esperando a ser reclamados por familiares. El sismo, el más violento en América Latina en décadas, destruyó o dañó unos 58.870 edificios, con pérdidas materiales que superan los 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del PBI venezolano.
En medio del horror, surgen historias de supervivencia, como la de la familia Gallipolli, que logró ser rescatada de los escombros. Sin embargo, la mayoría de las historias no tienen un final feliz. La búsqueda de desaparecidos continúa, con voluntarios y rescatistas trabajando incansablemente entre las ruinas.