En La Guaira, Venezuela, la situación tras el terremoto es crítica. Se investiga si los ruidos detectados se deben a la presencia de vida bajo los escombros o al movimiento de la propia estructura colapsada.
Una prueba de sonido realizada el fin de semana arrojó resultados positivos, pero la incertidumbre persiste. Se menciona el uso de un aparato francés capaz de detectar latidos de corazón, aunque su efectividad en este caso no está confirmada.
La crisis sanitaria en la zona es alarmante, con riesgo de brotes de enfermedades debido a la baja vacunación, falta de agua y hacinamiento en centros de refugiados. Las historias de sobrevivientes, como la de un joven que se arrojó de un primer piso para buscar ayuda, reflejan la magnitud de la tragedia.