Se relata la experiencia de José Manuel, un sobreviviente del terremoto en Venezuela, quien relata cómo él y sus padres lograron escapar de su edificio colapsado. A pesar de las graves heridas sufridas por José al arrojarse desde un primer piso, lograron salir a través de una ventana utilizando una escalera improvisada.
El testimonio describe el caos y la destrucción, con edificios enteros desapareciendo y el mar visible a través de los huecos dejados por las construcciones derrumbadas. La familia de José, al igual que otras, se aferra a la esperanza de encontrar a sus seres queridos desaparecidos entre los escombros.
Adrián Salonia, en el lugar de los hechos, describe la magnitud de la tragedia y la dificultad de las labores de rescate, donde los brigadistas trabajan incansablemente en medio de un escenario desolador. Se menciona la presencia de cuerpos sin identificar y la urgencia por retirarlos, evidenciando el descontrol y la falta de orden en la zona.