En Roma, la municipalidad ha implementado un programa de 400 millones de euros, financiado por fondos europeos post-COVID, que entrega pulseras electrónicas a unos 700 adultos mayores. Estos dispositivos monitorean el ritmo cardíaco, la presión arterial y el sueño, además de detectar caídas, proporcionando una herramienta de supervivencia crucial ante las temperaturas que en Roma superan los 41 grados.
Una jubilada de 85 años, que vive sola, calificó la pulsera como su "salvavidas", brindándole tranquilidad ante la posibilidad de sufrir alguna emergencia médica, especialmente tras haber perdido recientemente a su marido y su gato.