El historiador Peter Gale define la historia como un argumento sin final, lo que permite la revisión constante de los acontecimientos históricos. En el contexto argentino, se cuestiona la versión de los mitos fundacionales como mayo de 1810 y julio de 1816, popularizada por historiadores como Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López a finales del siglo XIX.
Se argumenta que la historia escrita por Mitre, si bien pudo ser falsa, fue fundamental para la construcción de un proyecto político y una identidad nacional. La necesidad de un relato histórico para consolidar una nación es un tema central en la discusión.