La mayoría de los pasajeros de colectivos consultados en la calle desconocían la posible medida de fuerza anunciada por la UTA. Pocos estaban al tanto de la convocatoria a un paro, mostrando una aparente falta de comunicación o interés en la medida.
Ante la consulta sobre si sabían de un posible paro, muchos respondieron negativamente, concentrándose más en sus problemas cotidianos como encontrar la parada correcta de su línea de colectivo o cómo llegar a sus destinos.
La resignación parece ser el sentimiento predominante entre los trabajadores y estudiantes, quienes, a pesar de las dificultades económicas y los aumentos constantes en el transporte, ven la movilidad como una necesidad ineludible para acudir a sus trabajos y estudios.