El padre de Lucas Gámez expresa su desesperación y la de su familia ante la búsqueda de su hijo tras los terremotos en Venezuela, aferrándose a la esperanza tras encontrar "cámaras de aire" y un "buen flujo de aire" en la zona donde podría estar.
A pesar del bloqueo emocional, se enfoca en la logística de los rescates y en contener a su familia, recordando que en catástrofes similares se ha rescatado gente hasta 12 días después.