Luciana, nieta de Ernesto Sábato, comparte recuerdos de su infancia y la cercana relación que tuvo con su abuelo. Relata cómo él la buscaba para llevarla a tomar café, un gesto que ella recuerda con ternura y que considera especial, diferenciándola de la relación con su padre.
Destaca que la relación entre abuelo y nieto es más generosa que la de padre e hijo, y que se sentía escuchada por Ernesto. Menciona que él le entregó su título de arquitecta, lo que evidencia la profunda conexión y apoyo que siempre sintió por parte de su abuelo.