Las islas del Pacífico tienen una historia marcada por conflictos y experimentos nucleares. Durante la Segunda Guerra Mundial, fueron escenario de intensos combates entre Estados Unidos y Japón. Posteriormente, en la Guerra Fría, Estados Unidos, Reino Unido y Francia utilizaron algunas de estas islas como campos de pruebas nucleares, detonando más de 300 bombas, algunas de una potencia devastadora.
Además, Estados Unidos depositó desechos nucleares en un domo en la región, un recordatorio del peligroso legado nuclear que aún persiste. Estos hechos históricos han dejado una huella imborrable en la región, afectando tanto al medio ambiente como a las poblaciones locales y generando una profunda preocupación por la seguridad y las consecuencias a largo plazo de la actividad nuclear.