Leda detalló cómo comenzó a manifestarse su don espiritual y cómo se desarrolló a través de la oración y la formación de un grupo.
Relató que, inicialmente, no comprendía la magnitud de lo que sucedía, pero con el tiempo y la guía divina, entendió que era un instrumento de Dios. Se refirió a la importancia de la fe y la conexión espiritual para canalizar estas experiencias.
Mencionó que, junto a otras mujeres, comenzaron a orar en un grupo y que las experiencias de sanación se fueron multiplicando, llevando a la conformación de una comunidad.