Se reflexiona sobre la naturaleza de la política como una actividad con reglas inflexibles, muchas veces no escritas, que condicionan a quienes en ella intervienen.
Se menciona que los líderes y dirigentes a menudo intentan evadirse de estas reglas, pero terminan sucumbiendo a la lógica del poder.
Se alude a un "brindis que no debió haberse hecho" convocado por Fabiola, en un contexto de escasez ("No hay plata").