Se intensifica el análisis sobre la guerra interna en el peronismo, donde La Cámpora busca activamente perjudicar la figura y gestión de Axel Kicillof. A pesar de ser el gobernador de la provincia más grande y tener votos propios, Kicillof enfrenta la hostilidad del sector cristinista.
Fuentes de La Cámpora expresan su intención de "hacer todo lo posible para que Kicillof no gane y sea presidente", lo que implica trabar su gestión, generar conflictos sociales y afectar la imagen pública del gobernador.
Se cuestiona la falta de autoridad de Kicillof para apartar a los funcionarios de La Cámpora que ocupan puestos clave en su gabinete, lo que genera parálisis en la legislatura y dificulta la toma de decisiones importantes para la provincia.