La generación que gestó la independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica se enfrentó a una soledad absoluta de aliados extranjeros, lo que magnifica su enorme mérito. A pesar de sus logros, el proceso independentista culminó en modelos como los presidentes vitalicios de Bolívar, evidenciando las dificultades para consolidar repúblicas estables.
El fracaso en establecer una república constitucional clásica se manifestó en la tendencia hacia el caudicismo y la concentración de poder, un reflejo de las complejas circunstancias históricas y la falta de un consenso claro sobre la forma de gobierno.