Los futbolistas de élite no solo destacan en el campo de juego, sino que también se han convertido en figuras influyentes en el mundo de la moda y la publicidad, generando ingresos millonarios a través de contratos con diversas marcas.
Rodrigo De Paul es un claro ejemplo de esta tendencia, siendo considerado un ícono de la moda y potenciado en gran medida por su relación con Tini, quien ha contribuido a su evolución de look.
Además de su éxito deportivo, muchos jugadores son modelos para marcas de renombre, representando productos y participando en campañas publicitarias que generan importantes ingresos. Se estima que estos contratos pueden alcanzar millones de dólares por año, superando incluso los acuerdos con marcas deportivas tradicionales.