Se cuestiona el funcionamiento colectivo de la selección argentina, que no acompaña el brillo individual de Messi, a diferencia de otros torneos donde el equipo rindió bien incluso sin él.
Se observan bajos rendimientos individuales en jugadores como Macallister y Enzo, además de los delanteros, lo que dificulta el desempeño general.
Se destaca que el equipo supo jugar bien sin Messi, como en la victoria contra Brasil, lo que sugiere que el problema actual radica en la falta de un funcionamiento colectivo que potencie a los jugadores.