El experto explica que la montaña rusa de emociones vivida durante el partido se debe a un "error de predicción" del cerebro. Al anticipar una victoria fácil, el cerebro se activó con miedo y estrés ante la adversidad, liberando adrenalina y cortisol. La incertidumbre amplificó estas sensaciones, justificando la taquicardia y el agotamiento físico y mental.
Para manejar estas emociones, se recomienda reconocer que es solo un juego y no una amenaza real. Además, se sugiere practicar ejercicios de respiración profunda, como inspirar en cuatro segundos y espirar en seis, para calmar el sistema nervioso. Estas técnicas tienen una explicación biológica y neurocientífica que ayuda a reducir el estrés.