Se contrasta la narrativa inicial de Javier Milei sobre el rechazo a los "desmanes de la política" y el "toma y daca", con la necesidad actual de buscar consensos.
Se critica la idea de que el consenso y los acuerdos políticos equivalen a corrupción, recordando que en febrero de 2024 la postura era diferente.
Se menciona que la narrativa de Milei sobre el rechazo a la "política mugrosa y corrupta" choca con la necesidad de negociar y ceder para gobernar.