En "Espiando la casa", se reavivó la polémica sobre la separación de un grupo de cocina, con acusaciones cruzadas sobre quién obligó a quién a salir.
Una participante afirmó que la "cifra" (presumiblemente la producción o una regla del juego) la obligó a sacarla del grupo, pero luego se retractó diciendo que ella misma decidió irse. Se cuestionó cuál era el verdadero "juego" detrás de esa decisión.
Se revivió el incidente de los huevos, y se acusó a una participante de haber dicho a Manu que si Mariela entraba al grupo, ella se iría. La participante negó haber presionado a Manu y afirmó que él tomó la decisión final.
Se defendió que la separación no fue para ensuciar a Manu, sino una decisión personal para evitar conflictos y que el juego es individual, aunque se valore el apoyo grupal.