El debate se centró en el machismo imperante en los medios de comunicación, especialmente en el ámbito del fútbol, donde las periodistas enfrentan un nivel de odio y ataques en redes sociales que consideran "alucinante".
Se denunció que mientras algunos critican públicamente la capacidad de las mujeres para hablar de fútbol, otros difunden rumores malintencionados que pueden destruir carreras profesionales. La gravedad de estas difamaciones es tal que podrían haber costado a una periodista la oportunidad de cubrir el Mundial.
Las panelistas compartieron la experiencia de ser cuestionadas sobre sus logros y posiciones, insinuando que "algo habrán hecho" para acceder a ellas, evidenciando un machismo estructural que, según coincidieron, es "diez veces peor" en el mundo del fútbol que en otros ámbitos laborales.