Se generó un debate sobre la hipocresía en la industria de la moda y la ropa, especialmente en relación a los talles y la aceptación de diferentes cuerpos. Se cuestionó la idea de que los diseñadores crean ropa para "gordas" y se señaló que, incluso para personas delgadas, puede ser difícil encontrar ropa que les quede bien.
Se mencionó que la exigencia para las mujeres es mayor en cuanto a su apariencia física. Se hizo un paralelismo con la situación en otros ámbitos, como las estaciones de servicio, donde se observa que la mayoría de las empleadas tienen una figura esbelta. Se planteó la idea de que la culpa también recae en las mujeres por no aceptarse a sí mismas y por seguir los mensajes de la industria.
Se criticó la tendencia a la "gordofobia" y la presión por tener un cuerpo "perfecto", señalando que esto lleva a muchas mujeres a someterse a tratamientos estéticos. Se mencionó el caso de Jessica Cirio y su experiencia en un programa, donde sintió que no fue elegida para conducir por no cumplir con ciertos estándares físicos, a pesar de su capacidad y trayectoria.