Se enfatiza la necesidad de que la clase política argentina logre consensos básicos en materia económica, similares a los alcanzados en derechos humanos y civiles. Estos consensos deberían incluir la responsabilidad en el manejo de las cuentas del Estado, la deuda y la emisión monetaria, además de generar un ambiente propicio para los negocios.
Se argumenta que, más allá de las diferencias ideológicas sobre la cantidad de servicios sociales o impuestos, la base para el desarrollo económico debe ser la responsabilidad macroeconómica. La falta de estos consensos ha llevado a sorpresas y vaivenes en la historia económica del país.