China lanzó un misil balístico de largo alcance desde un submarino nuclear en el Pacífico, con una ojiva simulada que impactó en el mar. Pekín alardeó del éxito de la prueba, señalando que el proyectil fue dirigido hacia aguas internacionales.
Taiwán ha rechazado el lanzamiento, considerándolo una provocación y un acto de intimidación por parte de China. La isla soberana afirma que Pekín busca aumentar la presión militar en la región e intimidar a la comunidad internacional.