La boda de Taylor Swift y Travis Kelce, celebrada en el Madison Square Garden, se estima que costó 500 millones de dólares. La pareja, ella con una fortuna estimada en 2.000 millones y él en 90 millones, celebró a lo grande.
Adam Sandler ofició la ceremonia, fruto de una amistad surgida en el set de filmación. Los invitados recibieron como souvenir copas con cristales austriacos incrustados, y Swift lució un reloj Cartier adornado con diamantes y un vestido de Dior.