Amalia Granata, en su rol de diputada, realizó una denuncia formal contra Leda, acusándola de recibir fondos del Estado para la organización de sus shows.
Leda negó las acusaciones, aclarando que la gente asiste a sus eventos y que incluso los asistentes deben llevar sus propios sillones, ya que no hay recursos para proveerlos.
La discusión se tornó tensa al cuestionar la ética de recibir fondos estatales para este tipo de eventos, mientras Leda defendía la importancia de invertir en estas actividades para la "salvación de la gente".