Expertos en salud mental alertan sobre el "positivismo tóxico", una tendencia a mantener una actitud optimista constante que puede ser agotadora y perjudicial.
Se señala que la obligación de mostrarse feliz todo el tiempo frente a situaciones difíciles puede generar frustración, culpa y desconexión con las emociones reales. Los especialistas recomiendan aceptar y transitar las emociones negativas como la tristeza o el enojo, practicando la autocompasión en lugar de exigir estar siempre bien.
Se advierte que este falso positivismo puede ser peligroso al "anestesiar" las emociones verdaderas, y que si bien el optimismo es beneficioso, debe ser equilibrado con el reconocimiento de todas las emociones.