La morosidad en las familias argentinas continúa en ascenso, alcanzando el 12.6% en entidades bancarias y un alarmante 28.7% en entidades financieras no bancarias, según datos de mayo del Banco Central.
Este incremento en los atrasos de pago, que suma 19 meses consecutivos de alza, se debe en gran parte a la alta inflación y la dificultad para llegar a fin de mes. La situación se agrava especialmente en el ámbito de las billeteras digitales y otras formas de financiación no tradicionales, donde el impago en término se acerca al 30%.